All posts by Carolina Guereschi

La pregunta es poderosa, no la ignoremos

Niño sorprendido toma un libro. Internalizó el poder de las preguntas, como parte del coaching ontológico

¿Te has fijado que a los niños y niñas no les importa cómo son percibidos por el resto cuando hacen una pregunta? Simplemente la hacen por genuina curiosidad.

La genuina curiosidad es aquella que nos invita a querer aprender más, esa que actúa desde el aprendiz, desde una ignorancia inocente que no oculta ningún interés creado o propósito conveniente.

Te invitamos a dejar de lado lo que supones y simplemente preguntar desde el genuino interés sobre lo que a la otra persona le pasa. A menudo los otros quieren contar sobre las experiencias que los han llevado hasta donde están y cómo estas les hacen sentir.

NADA ES OBVIO

Lo que para tí resulta obvio, seguramente no significa lo mismo para tu interlocutor.

Muchas veces no nos damos cuenta que las preguntas que parecen obvias pueden ser las más clarificantes e importantes. Debes asegurarte de hacer esas preguntas, que por muy obvias que parezcan pueden ser la entrada a una conversación transformadora.

LAS PALABRAS IMPORTAN

Conoce primero lo más que puedas a tu interlocutor, recuerda que las palabras deben ser usadas con atención ya que pueden impactar en el resultado que buscas. Parafrasea siempre con precisión.

Y si percibes que la persona se encuentra detenida en algo que no puede expresar, y estás en una conversación podrías aportar preguntas que colaboren a la apertura como ¿hay algo de lo que quieres hablar? ¿algo que dije te molesto? ¿Necesitas ayuda?

Recuerda que tú también eres co responsable de la reacción que podrías generar en el otro al preguntar, al expresar e incluso al no hacer nada de lo anterior.

MENOS ES MÁS

En el arte de preguntar, la simplicidad es la clave.

No enredes a la otra persona con preguntas tan largas y sumamente elaboradas, y mucho menos encadenes una pregunta con otra. Con esto sólo terminará confundiéndose y en el mejor de los casos después  de mucho divagar podrá darte la respuesta.

Entonces, ¿el minimalismo aplica al momento de preguntar? Sí, menos es más.

ESCUCHA Y EMPATIZA

Nunca estará demás reforzarlo: para comprender la experiencia de un otro y acompañarlo en su camino es indispensable practicar de manera comprometida la escucha con atención y por sobre todo la empatía.

Te encontrarás con situaciones donde tu interlocutor tenga una historia totalmente diferente a la tuya y en ese momento es cuando más será necesaria tu capacidad de empatía y escucha.

¿Cuáles son las ventajas del Coaching Ontológico en el trabajo?

Un equipo de trabajo disfruta de su manera de hacer, y el coaching ontológico les ha dado herramientas para avanzar y movilizarse

El coaching ontológico es una herramienta potente para el autoconocimiento y la transformación personal, acompañándote para que comprendas las barreras que podrían estar alejándote de tus objetivos. El Coaching Ontológico te impulsa a reconocerte y poder avanzar hacia el lugar que quieras estar tanto en tu vida personal como profesional. 

Esta herramienta es ideal para cualquier ámbito donde el desarrollo personal y profesional sea el motor para el éxito. El coaching Ontológico permite la expansión de las personas y por consecuencia los resultados que esperan.

El coaching ontológico es por naturaleza una invitación a la reflexión para un hacer distinto y por consecuencia un resultado distinto, la capacidad expansiva permite enfocarlo de manera individual, a través de sesiones ejecutivas y también impactar en ecosistemas donde la gestión del cambio y movilización son un motor para avanzar con confianza y cohesión.

Grandes Ventajas de esta filosofía para la gestión del cambio:

  • Impulsa la capacidad de afrontar retos de manera eficaz para asumir los desafíos de una economía más compleja donde sus herramientas pueden proporcionarnos grandes ventajas competitivas.
  • Interviene desde el autoconocimiento haciendo más fácil la tarea de comprender y abordar las situaciones desde una mirada más clara y profunda.
  • Permite que nuestros colaboradores aprendan a integrar sus propios intereses, valores y aptitudes a sus competencias laborales. Fomentando que desarrollen sus talentos enfocándolos siempre a conseguir una versión mejorada de ellos mismos.
  • Podremos crear un entorno más favorable al trabajo en el que los profesionales se desenvolverán mejor y por lo tanto, serán más productivos gracias a que podremos potenciar sus habilidades sociales y competencias blandas.

¿Te gustaría conocer más herramientas del Coaching Ontológico que te permitirán elevar tus niveles de liderazgo y ser más efectivo en tus proyectos? ¡ESCRÍBENOS!

Nueva realidad y lingüística ¿Cómo la abordamos?

Un hombre está en el escritorio de su casa de campo trabajando sobre la nueva realidad linguística

Estamos a casi un año desde que la pandemia llegó de golpe a cambiar nuestras vidas trasladando todas nuestras actividades habituales (trabajo, amigos, gimnasio, etc) a la distancia y en formato totalmente online.

Prácticamente todo se invirtió: muchas relaciones que antes nos rodeaban presencialmente ahora debemos manejarlas de manera distante mientras tanto con quienes compartimos tiempo parcial en casa hoy en día mantenemos una relación casi las 24 horas.

Toda esta “nueva normalidad” o nueva realidad trae consigo un gran desafío: debemos potenciar de sobremanera nuestro ser lingüístico y desde ahí crear realidades (que ahora son virtuales) para que nuestras relaciones se proyecten como esperamos e impacten de manera favorable en nuestra vida profesional, personal y por ende en nuestros resultados.

Esta tarea para nosotros como seres humanos no es fácil pero tampoco imposible. Desde la mirada del coaching ontológico afirmamos que estamos diseñados para esto ya que somos seres lingüísticos que a través del lenguaje podemos crear realidades. El lenguaje habita en nuestro ser y lo nutrimos a lo largo de nuestra vida.

La Escucha

La conversación es un elemento que está día a día en nuestra vida, los seres humanos a través de la palabra podemos crear conversaciones, hablar con otras personas. Y el ejercicio de ser lingüísticos (tener la capacidad de hablar) tiene un lado oculto como lo denominamos desde lo ontológico. Ese lado oculto es La Escucha, claro, sabemos que está pero no la vemos y al mismo tiempo le bajamos el perfil al impacto que tiene en nuestras relaciones interpersonales y por consiguiente en nuestros resultados.

Y al igual que como vemos en las películas de ciencia ficción en los objetos invisibles, la escucha, es algo que sabemos que está (aunque no la veamos) y además tiene un rol activo en nuestras conversaciones que debemos tener muy presente:

  • La escucha es la encargada de legitimar el habla: si nadie me escucha, ¿qué sentido tiene el hablar?
  • Oír no es lo mismo que escuchar: oír es un proceso físico auditivo.
  • La escucha nos permite darle un sentido a la palabra y generar interpretaciones.
  • La escucha también es un generador de infinitas posibilidades, de acuerdo a cómo escuchamos y desciframos.

En conclusión, cuando escuchamos podemos dar un sentido a lo que el otro está diciendo; es por esto que vamos a entregar algunas herramientas que permitirán que la distancia entre el hablar y escuchar se reduzca y puedas aplicar conversaciones adaptativas, es decir la escucha estará presente en todo momento y permitirá que la conversación tome una forma más fluida. 

¿Lo acepto o me resigno?

Un hombre joven reflexiona en la cima de una montaña sobre la resignación

“Es lo que hay”

“No queda de otra”

“No me gusta mi vida, pero es lo que me tocó”

“Ya no estoy en edad para eso”

¿Cuántas de esas frases se nos hacen familiares?

La resignación hace que nos encontremos amarrados o bloqueados en una situación, sin capacidad de elección, funcionando en estado de “inercia”. Y muchas veces nos lleva a decir y sentir las frases que mencionamos con anterioridad.

Muy contrario a la resignación es la aceptación, un estado que nos impulsa a buscar alternativas de hacer cosas diferentes y nos abre las puertas a la acción. La mirada desde la aceptación viene de la mano con el auto-respeto y auto-escucha de una forma más genuina que nos permite tomar decisiones aterrizadas y por ende dejamos de luchar contra aquello no podemos cambiar, algo así como estar en paz con nosotros mismos.

Nuestra capacidad como seres humanos de emitir juicios nos permite identificar dos áreas de la vida que se contraponen: la Facticidad y la Posibilidad.

La Facticidad es el dominio de todo aquello que juzgamos que es imposible de cambiar hagamos las maniobras que hagamos. La Posibilidad por su parte es el espacio que nos ofrece un futuro diferente si actuamos de manera diferente y está todo aquello que podemos cambiar. 

La emocionalidad nos permite ver lo que consideramos posible y lo que no. Hay ciertas personas que no logran ver oportunidades de cambio donde otras sí lo logran.

El resentimiento

Es normal que todos los seres humanos en algún momento hayamos pasado por el estado de ánimo del resentimiento donde nos esforzamos en luchar contra aquello que no podemos cambiar e interpretamos que hemos sido víctimas de una situación injusta. Le damos vuelta y vuelta a la idea de que teníamos el derecho de obtener algo que nos fue negado negándose una posibilidad. Es ahí cuando algo o alguien toma en nuestras cabezas el rol de culpable por lo sucedido y nos prometemos lograr que ese alguien pague por esa injusticia, abriendo paso a la venganza: la venganza es una consecuencia del resentimiento.

¿Qué nutre el resentimiento?

Existen dos fuentes importantes que alimentan el resentimiento:

1- Las promesas que no se cumplieron.

2- Nuestras expectativas.

El resentimiento es silencioso y habita muy fuerte dentro de las personas, hacemos el juicio que si hacemos un reclamo de forma pública las consecuencias serán peores. El resentimiento emerge de la impotencia y a menudo la reproduce. 

La buena noticia es que tenemos herramientas para salir de este estado de ánimo:

1- Detecta el motivo de tu resentimiento: el primer paso para afrontar el resentimiento es observar contra quièn estamos dirigiendo esa hostilidad. Identificarlo  nos ayudará a deshacer esa dinámica de hostilidad del modo más rápido posible.

2. Anota las consecuencias negativas de sentir resentimiento: detente a pensar y haz un listado de las consecuencias negativas de sentirte en este estado y còmo te sientes al albergar esa antipatía hacia alguien, sin olvidar que el tiempo también es un aspecto a tener en cuenta, cuanto más prolonguemos esta fase, más durarán sus daños.

3. Asume que aceptar no es perdonar: aceptar que algunas personas no están hechas para tener un papel importante en nuestras vidas es necesario para superar el resentimiento que en algunos casos podamos albergar contra alguien.

4. Aprende a no tomártelo como algo personal: si adoptamos una perspectiva distante, veremos que los sucesos únicamente tienen importancia si se la damos, y que a no ser que les demos protagonismo a quienes nos ofenden, podemos hacer que lo que opinen de nosotros o el hecho de que nos intenten incomodar no tenga importancia.

5. Asume que la gente no es perfecta: finalmente, nos ahorraremos muchos momentos de enfado y resentimiento si aprendemos a aceptar que cometer errores no es en sí motivo para que nos enemistemos con alguien, incluso si eso tiene consecuencias significativamente negativas para nosotros.

Alcanza resultados ¡Im-pe-ca-bles!

Un grupo de trabajo celebra porque obtuvo buenos resultados

En todas las organizaciones existen división de tareas, responsabilidades y cada uno de los colaboradores cumple una función. Seguramente piensas que esto es obvio y que está super claro…. ¡Y es así! Pero… y si te pregunto ¿cómo articulas todo esto para que funcione de manera efectiva? ¿cómo te aseguras que el funcionamiento sea el adecuado o que realmente las acciones que se lleven a cabo sean efectivas?

Antes de entregarte una herramienta que te diga el Cómo hacerlo, es necesario que veamos algunos conceptos.

Primero, existen dos tipos de acciones que se diferencian entre sí: las acciones específicas y las acciones de coordinación. Cuando nos referimos a las acciones específicas queremos decir que son las que ejecuta cada individuo dentro de la organización y las acciones de coordinación son aquellas que están involucradas en el cumplimiento de una tarea particular, por ejemplo, pedir, ofrecer, negociar, etc.

Desde este punto de vista más allá de tener competencias para realizar las tareas específicas, es clave desarrollar competencias en las acciones de coordinación de acciones; y cuando hacemos referencia a esto, estamos hablando de saber hacer Promesas, pedidos y ofertas.

Promesas…. En la organización, ¡¡¡¿qué tiene que ver una cosa con otra??!!!

Desde el coaching ontológico existe un modelo que hace foco en crear relaciones que se centren en construir confianza entre los colaboradores y que les permita tener resultados impecables. El grado de impecabilidad está dado por la manera como prometemos y en el cumplimiento de nuestras promesas a otros, también es sinónimo de efectividad y tiene un impacto directo en el bienestar de las personas y de las organizaciones.

Realizar promesas es un compromiso que nos permite enfocarnos hacia el futuro. Para prometer algo debemos tener claridad de nuestro alcance de poder, saber y hacer que nos permita cumplir esa promesa.

Los pedidos son una manera de abrir las ideas y proyectos a otros que puedan potenciar aquello que queremos hacer, es parecido a un pedido de ayuda pero la diferencia es que la relación es de igual a igual, en el que hace el pedido quizás tiene el juicio de que otros tienen competencias o habilidades que pueden poner a disposición del proyecto.

Y por otro lado la oferta significa ofrecer nuestros propios recursos para ponerlos a disposición de otros en la organización o en cualquier equipo o proyecto, esto genera lazos de confianza con otros y nos permite abrir posibilidades.

Teniendo todos estos elementos en el radar, podemos dar un paso más y aplicar este modelo. ¡Anímate a elevar tu nivel de impecabilidad!

El ciclo de coordinación de acciones comienza cuando se realiza un pedido y la otra parte se compromete a realizarlo y ejecutarlo.

El primer proceso, es acordar el compromiso e involucra las dos acciones que están en la mitad superior del gráfico. El segundo proceso es el de realizar el compromiso, las acciones involucradas en la mitad inferior del gráfico.

La primera acción que da comienzo al ciclo es la Gestión de la Preparación: es una conversación previa a la realización de la promesa y tiene como objetivo crear el contexto para compartir los intereses compartidos, las preocupaciones de ambas partes y las expectativas que cada uno tiene con respecto al cumplimiento de la promesa. Establecer con claridad cuál es el problema a resolver o qué es lo que se desea conseguir.

¡Importante! “Cambiar la duda por pregunta, cambiar la protesta por propuesta y cambiar el reproche por reclamo.” (dicho del saber popular)

La segunda acción es la etapa de negociación, aquí se establecen las condiciones de satisfacción, tiempos, formas, estándares de cumplimiento y se analizan las diferentes opciones que cumplan con los intereses de ambas partes, de esta manera estaremos gestionando las diferencias que aparezcan.

La tercera etapa es la de realización, es decir cuando se ejecuta el compromiso y se cierra con la declaración de cumplimiento.

¡Importante! Pueden aparecer contingencias en esta etapa que no permitan el cumplimiento a tiempo o de la forma prevista, las acciones aquí se pueden realizar para cuidar la relación de ambos y sostener los niveles de impecabilidad son: cancelar o revocar el compromiso.

Cuando cancelas debes hacerte cargo de las responsabilidades que de esto deriva. Si decides revocar, significa negociar las nuevas condiciones de satisfacción o una diferente vía de acción.

La ultima es la etapa de evaluación, esta etapa se cierra con la declaración de satisfacción y quienes juegan un rol importante aquí son las expectativas. Si existe diferencias entre lo que uno entrega y el otro recibe, es importante abrir una conversación para aclarar cuáles eran los parámetros de satisfacción de las cuales surgió el desacuerdo.

Si el receptor de la promesa siente que hubo incumplimiento del compromiso puede realizar una acción de reclamo, que puede generar la apertura de un nuevo ciclo de coordinación de acciones.

¡Importante! Reclamar no es una queja, el reclamo tiene como fin llegar a un acuerdo, cerrar el tema y que las partes queden satisfechas con ese cierre o con la solución. Es importante preservar la relación y cuidar la confianza del lazo.

¡Te dejamos unas guías de preguntas para cada fase que te permitan abrir conversaciones impecables!

  • Etapa de preparación:

¿Qué problema o desafío enfrentas?

¿Qué habilidades o competencias tienes y cuáles tienen los otros para ponerlas al servicio de la realización?

¿Qué oportunidades ve cada parte?

¿Cuál es el pedido concreto?

  • Etapa de negociación:

¿Cuáles son los plazos de entrega o cumplimiento?

¿Cuál es el estándar de satisfacción?

¿Cómo gestionamos las diferencias que aparecen esta etapa?

¿Cómo satisfacemos de la mejor manera los intereses de cada parte?

¿Quiénes son los responsables de cada etapa del proyecto?

  • Etapa de realización:

¿Qué acciones tenemos que llevar a cabo para cumplir el compromiso?

¿Se presentaron contingencias?

¿Qué acciones correctivas podemos llevar a cabo en esta etapa?

¿Cuáles son las responsabilidades que derivaron del incumpliendo, cancelación o revocación?

  • Etapa de evaluación:

¿Cumple los estándares que se declararon?

¿Hay satisfacción para declarar el cumplimiento del compromiso?

¿Es necesario abrir otro ciclo de coordinación de acciones?


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Bibliografía:

Maestría Personal, el camino del Liderazgo – Oscar Anzorena

Ciclo de Coordinación de acciones – Fernando Flores

Ontología del lenguaje- Rafael Echeverría

¡A mi manera! Un enfoque único de mi hacer

Una mujer pinta un cuadro, se siente realizada, porque vive su pasión

“Soy perfeccionista, me gusta que las cosas se hagan a mi manera” 

“Me siento insatisfecho con los resultados, porque siempre se puede mejorar”

 “Me decepciono fácilmente si las cosas no salen como yo espero” 

“Buscar el error constante es mi mantra” 

“No me gusta que los otros fallen, tampoco me lo permito y me siento culpable si esto sucede”

“Reviso todo dos veces”

Todas estas frases me hacen acordar al cuento de los Mil Peces, que decía que un hombre rico le pide a un artista que le pinte un cuadro de peces.

El artista le dijo, está bien,Dame un año y vuelve a por él.

Al cabo de un año, el hombre rico fue a casa del artista.

¿Terminaste mi obra? – le preguntó.

Entonces, el artista le pidió que se sentara y esperara un momento. Fue a buscar un lienzo desnudo y unas pinturas y, delante de él, comenzó a pintar el pez. El hombre rico miró estupefacto y esperó paciente a que el artista terminara. Cuando el pintor le tendió el lienzo con el pez, preguntó:

– ¡Me gusta! ¡Es precioso! Pero dime: ¿por qué has tardado un año en pintarlo?

El artista no contestó, abrió la puerta de un armario que tenía cerca y de pronto cayeron al suelo mil pinturas de peces

Como seres humanos nos pasamos la vida intentando ser perfectos antes de salir al ruedo, nos autoconvencemos que no nos importa lo que piensan o digan los demás de nosotros y llamamos a esta manera de actuar como confianza en nosotros mismos, seguridad o autoestima, pero más bien, esta creencia de sentirnos seguros es un enorme miedo a no ser aceptados por los demás. 

El perfeccionismo se basa más en la percepción que en la motivación interna, y no hay forma de controlar la percepción externa por más tiempo y energía que pongamos en esto.

En la búsqueda constante de la perfección no existe paz con el error, con el no saber o con sentirnos suficientes, lo que nos lleva a preguntarnos siempre ¿Qué pensarán los otros de mí? Y la respuesta es: “Lo siento, nunca sabremos exactamente qué piensa el otro, ni cuáles son sus varas para medir si algo es perfecto o no”. 

Así como en la historia de los mil peces, no construir un estándar propio que sirva para medir o evaluar la satisfacción de lo que hagamos, es una fuente de frustración enorme que nos lleva a la búsqueda constante de un ideal perfecto que no existe.

Seguramente estarás pensando: ¡ok! ¡Lo entiendo! Pero ¿cómo construyo ese estándar? ¿Cómo hago para no buscar siempre la quinta pata al gato?

Lo primero que te proponemos es entender que el deseo de perfección es un escudo que nos ayuda a protegernos de sentirnos vulnerables, como un acto defensivo que nos desvía del camino de la autenticidad, es un atajo a campo traviesa para evitar sufrir por las críticas y la culpa, pero ese escudo lo único que nos impide es avanzar ligero.

¿Y ahora? ¡¡¿¿Pasamos de la perfección a la vulnerabilidad??!! Woww! Seguramente estás pensando la vulnerabilidad no va muy bien conmigo.

Quizás esto te pasa porque muchas veces hemos escuchado la palabra Vulnerabilidad relacionada a lo carente o a la falta de recursos o a la debilidad, pero la vulnerabilidad es en realidad la esencia de todas las emociones, es aprender algo nuevo, es compartir nuestras emociones y lo que más valoramos de nuestra vida.

Abrirnos a la vulnerabilidad implica mostrar también lo que no se nos da muy bien, lo que a veces no entendemos cuando nos dice algo nuestro jefe, o cuando no podemos resolver algún problema, es donde podemos buscar apoyos colaborativos y mostrarnos como somos con las imperfecciones que nos hacen humanos.

Lo imperfecto conecta perfectamente

Dejarnos ver tal cual somos hace que nuestros equipos, familias y amigos se convierten en un espacio donde podemos descansar, es como una toma de aire profunda, el cable a tierra que nos permite en el mismo momento tomar conciencia de nuestras áreas de mejora y de crecimiento.

En último término la capacidad que tengamos de aceptarnos como seres vulnerables nos abre la posibilidad a la conexión con otros y a ser más compasivos con nosotros mismos, casi tanto así como ser amables con nosotros mismos, con lo que sentimos, con lo que pensamos y con lo que nos decimos. En la búsqueda de la perfección seguramente las palabras que dices están cargadas de culpabilidad, un poco de vergüenza y de frustración. 

Si llegaste hasta aquí leyendo este Blog es porque seguramente algo te está haciendo sentido y entonces te proponemos hacer un alto y pregúntate:

¿Tu pensamiento tiende a ser todo o nada, es perfecto o es un desastre, es fantástico o es una basura, …?


¿Cómo te sientes cuando cometes algún error o ante la posibilidad de equivocarte?

 ¿Cómo calificas tus errores? ¿Y los de los demás?

¿Cómo te valoras como persona? ¿en función de tus éxitos o fracasos?

¿Cómo te miras? ¿tiendes a criticarte negativamente?

¿Con frecuencia te descubres adelantando mentalmente acontecimientos de una manera negativa o catastrófica?

¿Te cuesta acabar las tareas que empiezas porque cada paso que das lo revisas muchas veces y te pierdes en los detalles?

¿Cómo te sientes generalmente con el resultado final de tus tareas o de algo que te propones hacer?

¿Cómo impacta en tu vida la opinión de los demás?

¿Qué te pasa en el cuerpo? ¿Alguna parte te duele? 

¿Qué sientes al delegar tareas o funciones en otras personas?

¿Qué ganas siendo perfeccionista? ¿Qué costo tiene en tu vida?

¿Cómo ves tu historia? ¿Qué te gustaría cambiar? ¿Cómo empezarías?

En el coaching ontológico usamos este tipo de preguntas que nos invitan a reflexionar para tomar conciencia de lo que sentimos y cómo esas emociones nos llevan a actuar de alguna manera, a estas preguntas también las llamamos poderosas porque tienen el poder de hacernos ver lo que muchas veces no vemos y para que dejemos de girar en una rueda parecida a la del hámster.

¡Pero no te preocupes! Puedes dar un paso más allá y si te gustaría recibir feedback de un coach de nuestro equipo, te invitamos a que nos escribas a contacto@impulsagroups.com con las respuestas que escribiste! Nosotros te entregaremos una mirada distinta para resignificar lo que hoy no te permite avanzar de una manera más liviana.

«Actitud para absorber y habilidad para soltar»

Un joven profesional celebra porque realizará el diplomado internacional de Coaching Ontológico con Impulsa Groups

¿Quién en la vida no quiere marcar un camino de éxito? De hecho el gran desafío de la vida es vivirla desde el disfrute, y de alguna manera esa condición depende del buen desarrollo profesional que se alcance porque significa reconocimiento, aceptación, impulso.

Ahora bien, caminos hay muchos, pero encontrar el adecuado es lo que lleva a trascender. Por eso la importancia de dar el primer paso y plantearse, ¿cómo descubro cual es el camino adecuado?

Una de las vías es el coaching, disciplina que ayuda a transitar hacia la resolución de problemas y consecución de objetivos, porque todos tenemos competencias y habilidades pero debemos saber administrarlas y gestionarlas.

Para el tema nos basamos en teorías de Rafael Echeverría, referencia fundamental en la ontología del lenguaje, y te proponemos, partir de la humildad para absorber conocimientos, internalizarlos y transformarlos, pues de hecho este es el primer ejercicio: “aprender a aprender”, que incluso para algunos casos podría significar “desaprender”.

Son dos elementos importantes para potenciar las relaciones personales y de trabajo: actitud para absorber y habilidad para soltar, claves también para revisar los modelos mentales que hemos usado a través de años y que pueden convertirse en formas insistentes de hacer las cosas.

Sabiendo entonces que absorber y soltar, son actos básicos que muchas veces actúan de manera instintiva, hacia lo primero que vamos es a tomar conciencia de las tendencias y factores que inhiben el aprendizaje y cuáles lo facilitan, es decir conocer la forma en que cada ser humano, cada equipo o comunidad aprende.

Por eso como entre nuestros aprendizajes básicos está la comunicación, vamos a hablar de la Ontología del Lenguaje, teoría muy bien documentada por Echeverría.

La Ontología del Lenguaje, habla, describe y crea

Si estamos familiarizados ya sabemos que la Ontología se refiere al ser y sus propiedades, y siendo una de ellas el lenguaje, Rafael Echeverría une ambos elementos y determina que “Ontología del lenguaje” es la búsqueda e interpretación del fenómeno lingüístico como herramienta transformadora del fenómeno social.

Por eso el desarrollo personal y profesional crea bases en lo que el individuo siente y piensa, y debe profundizar en sí mismo, y la “Ontología del lenguaje” busca e interpreta se fenómeno lingüístico como herramienta transformadora del fenómeno social. La palabra transforma al mundo, afirma el filósofo.

Si revisas, muchos de los ejercicios que propone la ontología son retos a sí mismo. Por ejemplo, 21 días de pensamiento positivo. Si no hay una internalización profunda, es difícil alcanzar el reto.

Para profundizar en la compresión tenemos los tres postulados que propone Echeverría: Interpretación del ser humano como ser lingüístico, como ser descriptivo y como ser creativo.

Ser lingüístico
Significa que las personas viven del lenguaje, y por tanto este es clave para comprender los fenómenos humanos, aun cuando esto no lleve a prescindir de otras dimensiones no lingüísticas de la existencia humana. Pero sí reconoce al lenguaje como lo que hace de los seres humanos el tipo particular de seres que son.

Ser descriptivo
Ahora bien cuando hablamos de seres descriptivos, no se trata del mero hecho de percibir el mundo exterior y expresar lo que pensamos o sentimos a partir de la experiencia del mundo interior. Este postulado le da otra cualidad al lenguaje, elimina el carácter pasivo de la descripción y lo ubica como una herramienta para hacer que sucedan cosas, crear realidades.

Ser creativo
Y finalmente a la razón de que el ser humano nace dotado de una particular forma de ser y que cada uno, en consecuencia, es único, la ontología del lenguaje sostiene que la vida es, por el contrario, el espacio en el que los individuos se inventan a sí mismos, por medio del lenguaje se crean a sí mismos en el transcurso de su desarrollo.

Tales proposiciones sobre la ontología del lenguaje nos llevan a considerar que el Ser se transforma conforme a cómo se comunica; como el lenguaje es acción, somos conforme a las realidades que creamos a través del lenguaje, estructurado este además en actos lingüísticos básicos.

Afirmaciones, declaraciones y juicios: La palabra y su poder

Las afirmaciones, las declaraciones y los juicios se constituyen como actos lingüísticos básicos porque están presentes en todos los idiomas, y ante cualquier circunstancia las personas acuden a dichos actos. Esto da gran importancia a lo que sostiene Rafael Echeverría:
“Cada vez que ejecutamos un acto lingüístico adquirimos un compromiso y debemos aceptar la responsabilidad social de lo que decimos”.

Por ejemplo, las afirmaciones son características del lenguaje descriptivo, pues de la observación del individuo vienen las proposiciones. Es decir, las afirmaciones son hechos pero frente a esto otro individuo con igual información puede ratificar o desmentir lo expresado, y en ese caso también será una afirmación. Echeverría lo describe como, “Las afirmaciones no sólo pueden ser verdaderas, pueden también ser falsas. Una afirmación falsa es una Proposición sujeta a confirmación”.

Pero también en los actos lingüísticos básicos están las DECLARACIONES. Este acto se enmarca en el lenguaje generativo pues cuando las personas hacen declaraciones fundan expectativas que esperan se conviertan en realidad. Es decir las declaraciones cambian el mundo.

Como dice Rafael Echeverría, “las declaraciones son la expresión más clara del poder de la palabra, pues la realidad se transforma siguiendo la voluntad de quien habla. Por lo tanto, no están relacionadas con las capacidades compartidas de observación como ocurre con las afirmaciones, sino que se relacionan con el poder”.

Pero hay un cierto condicionante, las declaraciones además de ser diversas, generan un mundo nuevo sólo cuando le antecede un acontecimiento que puede realmente hacer que el siguiente suceda.

Vemos por ejemplo en una organización cuyo director general anuncia el cambio de sede, a esto debe venir la presentación de la firma de un nuevo contrato, o la muestra de las nuevas instalaciones, o incluso la orden de recoger los escritorios para que en efecto se valide la declaración.

Pero también sucede, y nos referimos a la declaración del No, que aunque se crea lógico que los trabajadores de una empresa conozcan todos sus procedimientos, es válido que alguien diga “No sé”, en ese caso estamos frente a una palabra poderosa que asiente desconocer algo y abre las puertas para obtener un nuevo aprendizaje. Lo mismo no experimentará quien para mostrarse superior se maneje desde la duda o simplemente la información que ya maneje.

Juicios, todo depende

A las declaraciones siguen los juicios, cuya dependencia es más de la observación que de los hechos. El juicio se relaciona con la experiencia del individuo porque se condiciona al punto de vista de cada quien.
Por ejemplo los calificativos de bonito, gordo, lejos, rápido, tienen una referencia distinta para cada individuo. Lo que es bonito para uno puede ser feo para otro, y así.

Por eso en el juicio vale mucho la autoridad que se tenga sobre el tema, pues dará más o menos peso a lo expuesto, y cambiará o no la declaración de alguien.

A manera de resumen las afirmaciones son hechos y se relacionan con la realidad, observamos y expresamos. Las declaraciones están referidas al futuro y hablan del compromiso para cumplirlo. Y los juicios se identifican con el observador particular que cada quien es, otra enseñanza que nos deja el maestro Echeverría.

La conclusión es que como seres lingüísticos vivimos de la comunicación, por eso la gran pregunta es ¿cómo hacemos para que sea un acto que potencie nuestros objetivos?. ¿Cómo en el nuevo orden de cosas se puede hacer una interesante gestión y liderazgo de equipo?, partiendo además de la premisa que mejorar la productividad debe pasar por mejorar las relaciones laborales, aun en medio del trabajo a distancia.

Esto es entonces una invitación a que pases a nuestro e-book, allí encontrarás respuestas y ayuda para transitar con éxito la nueva ruta que profesionalmente impone la circunstancia mundial que nos arropa. Adaptación desde el ser lingüístico para potenciar su capacidad de acción.

Bibliografía

Ontología del Lenguaje, Rafael Echeverría.