¡A mi manera! Un enfoque único de mi hacer

En la búsqueda constante de la perfección no existe paz con el error, con el no saber o con sentirnos suficientes, lo que nos lleva a preguntarnos siempre ¿Qué pensarán los otros de mí?

“Soy perfeccionista, me gusta que las cosas se hagan a mi manera” 

“Me siento insatisfecho con los resultados, porque siempre se puede mejorar”

 “Me decepciono fácilmente si las cosas no salen como yo espero” 

“Buscar el error constante es mi mantra” 

“No me gusta que los otros fallen, tampoco me lo permito y me siento culpable si esto sucede”

“Reviso todo dos veces”

Todas estas frases me hacen acordar al cuento de los Mil Peces, que decía que un hombre rico le pide a un artista que le pinte un cuadro de peces.

El artista le dijo, está bien,Dame un año y vuelve a por él.

Al cabo de un año, el hombre rico fue a casa del artista.

¿Terminaste mi obra? – le preguntó.

Entonces, el artista le pidió que se sentara y esperara un momento. Fue a buscar un lienzo desnudo y unas pinturas y, delante de él, comenzó a pintar el pez. El hombre rico miró estupefacto y esperó paciente a que el artista terminara. Cuando el pintor le tendió el lienzo con el pez, preguntó:

– ¡Me gusta! ¡Es precioso! Pero dime: ¿por qué has tardado un año en pintarlo?

El artista no contestó, abrió la puerta de un armario que tenía cerca y de pronto cayeron al suelo mil pinturas de peces

Como seres humanos nos pasamos la vida intentando ser perfectos antes de salir al ruedo, nos autoconvencemos que no nos importa lo que piensan o digan los demás de nosotros y llamamos a esta manera de actuar como confianza en nosotros mismos, seguridad o autoestima, pero más bien, esta creencia de sentirnos seguros es un enorme miedo a no ser aceptados por los demás. 

El perfeccionismo se basa más en la percepción que en la motivación interna, y no hay forma de controlar la percepción externa por más tiempo y energía que pongamos en esto.

En la búsqueda constante de la perfección no existe paz con el error, con el no saber o con sentirnos suficientes, lo que nos lleva a preguntarnos siempre ¿Qué pensarán los otros de mí? Y la respuesta es: “Lo siento, nunca sabremos exactamente qué piensa el otro, ni cuáles son sus varas para medir si algo es perfecto o no”. 

Así como en la historia de los mil peces, no construir un estándar propio que sirva para medir o evaluar la satisfacción de lo que hagamos, es una fuente de frustración enorme que nos lleva a la búsqueda constante de un ideal perfecto que no existe.

Seguramente estarás pensando: ¡ok! ¡Lo entiendo! Pero ¿cómo construyo ese estándar? ¿Cómo hago para no buscar siempre la quinta pata al gato?

Lo primero que te proponemos es entender que el deseo de perfección es un escudo que nos ayuda a protegernos de sentirnos vulnerables, como un acto defensivo que nos desvía del camino de la autenticidad, es un atajo a campo traviesa para evitar sufrir por las críticas y la culpa, pero ese escudo lo único que nos impide es avanzar ligero.

¿Y ahora? ¡¡¿¿Pasamos de la perfección a la vulnerabilidad??!! Woww! Seguramente estás pensando la vulnerabilidad no va muy bien conmigo.

Quizás esto te pasa porque muchas veces hemos escuchado la palabra Vulnerabilidad relacionada a lo carente o a la falta de recursos o a la debilidad, pero la vulnerabilidad es en realidad la esencia de todas las emociones, es aprender algo nuevo, es compartir nuestras emociones y lo que más valoramos de nuestra vida.

Abrirnos a la vulnerabilidad implica mostrar también lo que no se nos da muy bien, lo que a veces no entendemos cuando nos dice algo nuestro jefe, o cuando no podemos resolver algún problema, es donde podemos buscar apoyos colaborativos y mostrarnos como somos con las imperfecciones que nos hacen humanos.

Lo imperfecto conecta perfectamente

Dejarnos ver tal cual somos hace que nuestros equipos, familias y amigos se convierten en un espacio donde podemos descansar, es como una toma de aire profunda, el cable a tierra que nos permite en el mismo momento tomar conciencia de nuestras áreas de mejora y de crecimiento.

En último término la capacidad que tengamos de aceptarnos como seres vulnerables nos abre la posibilidad a la conexión con otros y a ser más compasivos con nosotros mismos, casi tanto así como ser amables con nosotros mismos, con lo que sentimos, con lo que pensamos y con lo que nos decimos. En la búsqueda de la perfección seguramente las palabras que dices están cargadas de culpabilidad, un poco de vergüenza y de frustración. 

Si llegaste hasta aquí leyendo este Blog es porque seguramente algo te está haciendo sentido y entonces te proponemos hacer un alto y pregúntate:

¿Tu pensamiento tiende a ser todo o nada, es perfecto o es un desastre, es fantástico o es una basura, …?


¿Cómo te sientes cuando cometes algún error o ante la posibilidad de equivocarte?

 ¿Cómo calificas tus errores? ¿Y los de los demás?

¿Cómo te valoras como persona? ¿en función de tus éxitos o fracasos?

¿Cómo te miras? ¿tiendes a criticarte negativamente?

¿Con frecuencia te descubres adelantando mentalmente acontecimientos de una manera negativa o catastrófica?

¿Te cuesta acabar las tareas que empiezas porque cada paso que das lo revisas muchas veces y te pierdes en los detalles?

¿Cómo te sientes generalmente con el resultado final de tus tareas o de algo que te propones hacer?

¿Cómo impacta en tu vida la opinión de los demás?

¿Qué te pasa en el cuerpo? ¿Alguna parte te duele? 

¿Qué sientes al delegar tareas o funciones en otras personas?

¿Qué ganas siendo perfeccionista? ¿Qué costo tiene en tu vida?

¿Cómo ves tu historia? ¿Qué te gustaría cambiar? ¿Cómo empezarías?

En el coaching ontológico usamos este tipo de preguntas que nos invitan a reflexionar para tomar conciencia de lo que sentimos y cómo esas emociones nos llevan a actuar de alguna manera, a estas preguntas también las llamamos poderosas porque tienen el poder de hacernos ver lo que muchas veces no vemos y para que dejemos de girar en una rueda parecida a la del hámster.

¡Pero no te preocupes! Puedes dar un paso más allá y si te gustaría recibir feedback de un coach de nuestro equipo, te invitamos a que nos escribas a contacto@impulsagroups.com con las respuestas que escribiste! Nosotros te entregaremos una mirada distinta para resignificar lo que hoy no te permite avanzar de una manera más liviana.