Archives agosto 2020

Alcanza resultados ¡Im-pe-ca-bles!

Un grupo de trabajo celebra porque obtuvo buenos resultados

En todas las organizaciones existen división de tareas, responsabilidades y cada uno de los colaboradores cumple una función. Seguramente piensas que esto es obvio y que está super claro…. ¡Y es así! Pero… y si te pregunto ¿cómo articulas todo esto para que funcione de manera efectiva? ¿cómo te aseguras que el funcionamiento sea el adecuado o que realmente las acciones que se lleven a cabo sean efectivas?

Antes de entregarte una herramienta que te diga el Cómo hacerlo, es necesario que veamos algunos conceptos.

Primero, existen dos tipos de acciones que se diferencian entre sí: las acciones específicas y las acciones de coordinación. Cuando nos referimos a las acciones específicas queremos decir que son las que ejecuta cada individuo dentro de la organización y las acciones de coordinación son aquellas que están involucradas en el cumplimiento de una tarea particular, por ejemplo, pedir, ofrecer, negociar, etc.

Desde este punto de vista más allá de tener competencias para realizar las tareas específicas, es clave desarrollar competencias en las acciones de coordinación de acciones; y cuando hacemos referencia a esto, estamos hablando de saber hacer Promesas, pedidos y ofertas.

Promesas…. En la organización, ¡¡¡¿qué tiene que ver una cosa con otra??!!!

Desde el coaching ontológico existe un modelo que hace foco en crear relaciones que se centren en construir confianza entre los colaboradores y que les permita tener resultados impecables. El grado de impecabilidad está dado por la manera como prometemos y en el cumplimiento de nuestras promesas a otros, también es sinónimo de efectividad y tiene un impacto directo en el bienestar de las personas y de las organizaciones.

Realizar promesas es un compromiso que nos permite enfocarnos hacia el futuro. Para prometer algo debemos tener claridad de nuestro alcance de poder, saber y hacer que nos permita cumplir esa promesa.

Los pedidos son una manera de abrir las ideas y proyectos a otros que puedan potenciar aquello que queremos hacer, es parecido a un pedido de ayuda pero la diferencia es que la relación es de igual a igual, en el que hace el pedido quizás tiene el juicio de que otros tienen competencias o habilidades que pueden poner a disposición del proyecto.

Y por otro lado la oferta significa ofrecer nuestros propios recursos para ponerlos a disposición de otros en la organización o en cualquier equipo o proyecto, esto genera lazos de confianza con otros y nos permite abrir posibilidades.

Teniendo todos estos elementos en el radar, podemos dar un paso más y aplicar este modelo. ¡Anímate a elevar tu nivel de impecabilidad!

El ciclo de coordinación de acciones comienza cuando se realiza un pedido y la otra parte se compromete a realizarlo y ejecutarlo.

El primer proceso, es acordar el compromiso e involucra las dos acciones que están en la mitad superior del gráfico. El segundo proceso es el de realizar el compromiso, las acciones involucradas en la mitad inferior del gráfico.

La primera acción que da comienzo al ciclo es la Gestión de la Preparación: es una conversación previa a la realización de la promesa y tiene como objetivo crear el contexto para compartir los intereses compartidos, las preocupaciones de ambas partes y las expectativas que cada uno tiene con respecto al cumplimiento de la promesa. Establecer con claridad cuál es el problema a resolver o qué es lo que se desea conseguir.

¡Importante! “Cambiar la duda por pregunta, cambiar la protesta por propuesta y cambiar el reproche por reclamo.” (dicho del saber popular)

La segunda acción es la etapa de negociación, aquí se establecen las condiciones de satisfacción, tiempos, formas, estándares de cumplimiento y se analizan las diferentes opciones que cumplan con los intereses de ambas partes, de esta manera estaremos gestionando las diferencias que aparezcan.

La tercera etapa es la de realización, es decir cuando se ejecuta el compromiso y se cierra con la declaración de cumplimiento.

¡Importante! Pueden aparecer contingencias en esta etapa que no permitan el cumplimiento a tiempo o de la forma prevista, las acciones aquí se pueden realizar para cuidar la relación de ambos y sostener los niveles de impecabilidad son: cancelar o revocar el compromiso.

Cuando cancelas debes hacerte cargo de las responsabilidades que de esto deriva. Si decides revocar, significa negociar las nuevas condiciones de satisfacción o una diferente vía de acción.

La ultima es la etapa de evaluación, esta etapa se cierra con la declaración de satisfacción y quienes juegan un rol importante aquí son las expectativas. Si existe diferencias entre lo que uno entrega y el otro recibe, es importante abrir una conversación para aclarar cuáles eran los parámetros de satisfacción de las cuales surgió el desacuerdo.

Si el receptor de la promesa siente que hubo incumplimiento del compromiso puede realizar una acción de reclamo, que puede generar la apertura de un nuevo ciclo de coordinación de acciones.

¡Importante! Reclamar no es una queja, el reclamo tiene como fin llegar a un acuerdo, cerrar el tema y que las partes queden satisfechas con ese cierre o con la solución. Es importante preservar la relación y cuidar la confianza del lazo.

¡Te dejamos unas guías de preguntas para cada fase que te permitan abrir conversaciones impecables!

  • Etapa de preparación:

¿Qué problema o desafío enfrentas?

¿Qué habilidades o competencias tienes y cuáles tienen los otros para ponerlas al servicio de la realización?

¿Qué oportunidades ve cada parte?

¿Cuál es el pedido concreto?

  • Etapa de negociación:

¿Cuáles son los plazos de entrega o cumplimiento?

¿Cuál es el estándar de satisfacción?

¿Cómo gestionamos las diferencias que aparecen esta etapa?

¿Cómo satisfacemos de la mejor manera los intereses de cada parte?

¿Quiénes son los responsables de cada etapa del proyecto?

  • Etapa de realización:

¿Qué acciones tenemos que llevar a cabo para cumplir el compromiso?

¿Se presentaron contingencias?

¿Qué acciones correctivas podemos llevar a cabo en esta etapa?

¿Cuáles son las responsabilidades que derivaron del incumpliendo, cancelación o revocación?

  • Etapa de evaluación:

¿Cumple los estándares que se declararon?

¿Hay satisfacción para declarar el cumplimiento del compromiso?

¿Es necesario abrir otro ciclo de coordinación de acciones?


¿Quieres conocer otros herramientas de Coaching Ontológico que te permitan elevar tus niveles de impecabilidad y ser más efectivo en tus proyectos?

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Bibliografía:

Maestría Personal, el camino del Liderazgo – Oscar Anzorena

Ciclo de Coordinación de acciones – Fernando Flores

Ontología del lenguaje- Rafael Echeverría

¡A mi manera! Un enfoque único de mi hacer

Una mujer pinta un cuadro, se siente realizada, porque vive su pasión

“Soy perfeccionista, me gusta que las cosas se hagan a mi manera” 

“Me siento insatisfecho con los resultados, porque siempre se puede mejorar”

 “Me decepciono fácilmente si las cosas no salen como yo espero” 

“Buscar el error constante es mi mantra” 

“No me gusta que los otros fallen, tampoco me lo permito y me siento culpable si esto sucede”

“Reviso todo dos veces”

Todas estas frases me hacen acordar al cuento de los Mil Peces, que decía que un hombre rico le pide a un artista que le pinte un cuadro de peces.

El artista le dijo, está bien,Dame un año y vuelve a por él.

Al cabo de un año, el hombre rico fue a casa del artista.

¿Terminaste mi obra? – le preguntó.

Entonces, el artista le pidió que se sentara y esperara un momento. Fue a buscar un lienzo desnudo y unas pinturas y, delante de él, comenzó a pintar el pez. El hombre rico miró estupefacto y esperó paciente a que el artista terminara. Cuando el pintor le tendió el lienzo con el pez, preguntó:

– ¡Me gusta! ¡Es precioso! Pero dime: ¿por qué has tardado un año en pintarlo?

El artista no contestó, abrió la puerta de un armario que tenía cerca y de pronto cayeron al suelo mil pinturas de peces

Como seres humanos nos pasamos la vida intentando ser perfectos antes de salir al ruedo, nos autoconvencemos que no nos importa lo que piensan o digan los demás de nosotros y llamamos a esta manera de actuar como confianza en nosotros mismos, seguridad o autoestima, pero más bien, esta creencia de sentirnos seguros es un enorme miedo a no ser aceptados por los demás. 

El perfeccionismo se basa más en la percepción que en la motivación interna, y no hay forma de controlar la percepción externa por más tiempo y energía que pongamos en esto.

En la búsqueda constante de la perfección no existe paz con el error, con el no saber o con sentirnos suficientes, lo que nos lleva a preguntarnos siempre ¿Qué pensarán los otros de mí? Y la respuesta es: “Lo siento, nunca sabremos exactamente qué piensa el otro, ni cuáles son sus varas para medir si algo es perfecto o no”. 

Así como en la historia de los mil peces, no construir un estándar propio que sirva para medir o evaluar la satisfacción de lo que hagamos, es una fuente de frustración enorme que nos lleva a la búsqueda constante de un ideal perfecto que no existe.

Seguramente estarás pensando: ¡ok! ¡Lo entiendo! Pero ¿cómo construyo ese estándar? ¿Cómo hago para no buscar siempre la quinta pata al gato?

Lo primero que te proponemos es entender que el deseo de perfección es un escudo que nos ayuda a protegernos de sentirnos vulnerables, como un acto defensivo que nos desvía del camino de la autenticidad, es un atajo a campo traviesa para evitar sufrir por las críticas y la culpa, pero ese escudo lo único que nos impide es avanzar ligero.

¿Y ahora? ¡¡¿¿Pasamos de la perfección a la vulnerabilidad??!! Woww! Seguramente estás pensando la vulnerabilidad no va muy bien conmigo.

Quizás esto te pasa porque muchas veces hemos escuchado la palabra Vulnerabilidad relacionada a lo carente o a la falta de recursos o a la debilidad, pero la vulnerabilidad es en realidad la esencia de todas las emociones, es aprender algo nuevo, es compartir nuestras emociones y lo que más valoramos de nuestra vida.

Abrirnos a la vulnerabilidad implica mostrar también lo que no se nos da muy bien, lo que a veces no entendemos cuando nos dice algo nuestro jefe, o cuando no podemos resolver algún problema, es donde podemos buscar apoyos colaborativos y mostrarnos como somos con las imperfecciones que nos hacen humanos.

Lo imperfecto conecta perfectamente

Dejarnos ver tal cual somos hace que nuestros equipos, familias y amigos se convierten en un espacio donde podemos descansar, es como una toma de aire profunda, el cable a tierra que nos permite en el mismo momento tomar conciencia de nuestras áreas de mejora y de crecimiento.

En último término la capacidad que tengamos de aceptarnos como seres vulnerables nos abre la posibilidad a la conexión con otros y a ser más compasivos con nosotros mismos, casi tanto así como ser amables con nosotros mismos, con lo que sentimos, con lo que pensamos y con lo que nos decimos. En la búsqueda de la perfección seguramente las palabras que dices están cargadas de culpabilidad, un poco de vergüenza y de frustración. 

Si llegaste hasta aquí leyendo este Blog es porque seguramente algo te está haciendo sentido y entonces te proponemos hacer un alto y pregúntate:

¿Tu pensamiento tiende a ser todo o nada, es perfecto o es un desastre, es fantástico o es una basura, …?


¿Cómo te sientes cuando cometes algún error o ante la posibilidad de equivocarte?

 ¿Cómo calificas tus errores? ¿Y los de los demás?

¿Cómo te valoras como persona? ¿en función de tus éxitos o fracasos?

¿Cómo te miras? ¿tiendes a criticarte negativamente?

¿Con frecuencia te descubres adelantando mentalmente acontecimientos de una manera negativa o catastrófica?

¿Te cuesta acabar las tareas que empiezas porque cada paso que das lo revisas muchas veces y te pierdes en los detalles?

¿Cómo te sientes generalmente con el resultado final de tus tareas o de algo que te propones hacer?

¿Cómo impacta en tu vida la opinión de los demás?

¿Qué te pasa en el cuerpo? ¿Alguna parte te duele? 

¿Qué sientes al delegar tareas o funciones en otras personas?

¿Qué ganas siendo perfeccionista? ¿Qué costo tiene en tu vida?

¿Cómo ves tu historia? ¿Qué te gustaría cambiar? ¿Cómo empezarías?

En el coaching ontológico usamos este tipo de preguntas que nos invitan a reflexionar para tomar conciencia de lo que sentimos y cómo esas emociones nos llevan a actuar de alguna manera, a estas preguntas también las llamamos poderosas porque tienen el poder de hacernos ver lo que muchas veces no vemos y para que dejemos de girar en una rueda parecida a la del hámster.

¡Pero no te preocupes! Puedes dar un paso más allá y si te gustaría recibir feedback de un coach de nuestro equipo, te invitamos a que nos escribas a contacto@impulsagroups.com con las respuestas que escribiste! Nosotros te entregaremos una mirada distinta para resignificar lo que hoy no te permite avanzar de una manera más liviana.